Julio María Sanguinetti: “Uruguay recurrió a la libertad responsable para contener la pandemia, Argentina a la cuarentena obligatoria”

El ex presidente del Uruguay, en diálogo con Infobae, elogió a Lacalle Pou por su estrategia para enfrentar el coronavirus y analizó la reacción regional y global ante la crisis

En una entrevista exclusiva vía zoom con Infobae, el dos veces electo presidente (1985-1990 y 1995-2000), habló sobre el gobierno uruguayo actual, el momento histórico que atraviesa el país, el nuevo mundo que se avecina después de la pandemia y la forma en que Argentina está actuando con la crisis sanitaria. Reconocido historiador, periodista, abogado y escritor. Desde su adolescencia que milita en el Partido Colorado y es uno de los políticos que cumplió un rol clave en la vuelta a la democracia uruguaya. Lo que sigue a continuación, son las palabras de uno de los grandes estadistas de la actualidad.

-¿Cómo ve el manejo del coronavirus por parte de Luis Lacalle Pou? ¿Cómo hubiese actuado usted siendo presidente?

La campaña que ha hecho Uruguay sin duda ha sido exitosa basada en la libertad responsable como lo define nuestro presidente. Y los resultados han sido muy satisfactorios. Hubo cuatro picos: el primero fue una fiesta y bajó, el segundo fue un hospital psiquiátrico y bajó, el tercero fue la frontera con Rivera y bajó y el cuarto se dio ahora en la ciudad de Treinta Tres, importado de la cercanía con Brasil. El tema se ha encarado como siempre, aislando el caso y los sistemas informáticos son muy efectivos para darse cuenta todos los contactos que ha tenido la persona con COVID y a partir de ahí se reduce el foco. Los números grandes siguen siendo ampliamente favorables a lo que es el tratamiento de la pandemia. Lacalle entró el 1 de marzo con un libreto y diez días después tuvo que cambiar todo su manual de campaña política y su programa electoral para enfrentar la pandemia. No siendo él un hombre con experiencia administrativa, lo cual creo que destaca el manejo de la situación. Y el arrojo de la decisión que tomo en su momento de la libertad responsable.

-En los últimos meses, Uruguay volvió a tener una atención mundial que no tenía desde la legalización de la marihuana. ¿Cómo debería aprovechar el país este momento histórico?

-Es un momento complejo del mundo de modo que el mercado internacional no es óptimo para atraer inversiones y para lograr mercados estimulantes. Es evidente que sólo podemos salir de esta situación económica por la vía de la exportación, más un país con las dimensiones de mercado reducidas como las de Uruguay. Uruguay siempre fue un país acogedor a la inversión, las principales industrias de exportación tienen una presencia dominante de inversión extranjera por ejemplo la forestación y la celulosa de capitales finlandeses. La carne producto tradicional tiene una gran presencia de empresas brasileñas. Siempre se ha tratado de ser acogedor con las inversiones, cuidar el crédito internacional, por eso la crisis del 2002 con el default de Argentina nos dio mucho crédito porque el Uruguay resistió. En este momento, con el tratamiento del coronavirus y un nuevo gobierno que arranca, hay evidentemente un clima favorable para atraer capitales extranjeros. Este sistema más flexible para la residencia fiscal no está pensando exclusivamente pensado para la Argentina si no que es general.

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, en una reunión especial del Consejo de Ministros en Montevideo (EFE)

El presidente de Uruguay, Luis Lacalle Pou, en una reunión especial del Consejo de Ministros en Montevideo (EFE)

¿Qué opina del manejo de la pandemia en Argentina? ¿En qué cree que se equivocan?

-La pandemia en Argentina ha tenido características muy diferentes a la de Uruguay. En el momento que Uruguay define el concepto de libertad responsable, Argentina había entrado en la cuarentena obligatoria. Y en Uruguay había voces que preconizaban este camino. Recuerdo que nuestro presidente dijo vamos apelar a la libertad responsable, vamos a comunicar con transparencia para que la gente crea y sienta que es verdad lo que estamos diciendo y que no estoy dispuesto a llevar preso a alguien porque está vendiendo algo para comer ese mismo día. Y por eso no se fue a una cuarentena general para que no ocurrieran las cosas que en ese momento se vivían en Argentina. Hay una comparación lógica y hay otras que no lo son porque también el tamaño de la megalópolis de la Provincia de Buenos Aires y de Capital Federal son dimensiones que también hacen por cantidad a la calidad. Montevideo y Buenos Aires tienen mucho que ver pero no son idénticas, por las dimensiones. En Montevideo ocurrió algo importante y es que la zona de asentamientos irregulares sobre las cuales había mucho temor porque hay una zona muy importante de gente que vive mal, en condiciones precarias de vivienda y de salud, que a pesar de todo respetó el distanciamiento y el tapabocas y de ahí no hemos tenido problemas.

-¿Qué piensa sobre la salida de la pandemia a nivel mundial y Latinoamérica? ¿Cómo se transforma el mundo después de esta pausa?

-La pandemia es un fenómeno global que sin embargo no ha sido enfrentada globalmente. La máxima expresión de la globalización ha sido el coronavirus porque los virus no reconocen las fronteras políticas pero toda la organización internacional no ha tenido un rol conductor: Estados Unidos hizo lo que quiso, Europa caminó por otro lado, China por el otro, México hizo lo suyo, Brasil desconoció también la magnitud del tema, Argentina por su camino y Uruguay por el propio. O sea nos hemos encontrado con una falencia de gobernanza de la globalización realmente alarmante. Es lo que más nos debiera preocupar hoy. Sentir que estamos en un mundo global sin el menor liderazgo en conjunto.

-¿Qué rol debería actuar el Mercosur en este sentido? Hay discusiones en cuanto al rol que va a tomar cada país.

-Mercosur sigue siendo una buena idea estratégica por los valores que reúne y que son un modo de aproximarse al mundo mucho más eficaz que aislado. Hoy nadie es autónomo, ni los Estados Unidos, ni China, nadie, y entonces en consecuencia el Mercosur sigue siendo válido. Desgraciadamente Brasil y Argentina las dos economías mayores no tienen sintonía y eso es gravísimo. Brasil está actuando de un modo muy autónomo y a su vez Argentina ha puesto algunas notas indicando que no va por la vía de la libertad comercial ya que se aparto de las negociaciones con Singapur y Korea del Sur. Hoy el Mercosur esta en una situación de estancamiento porque no se esta usando la herramienta de modo eficaz para insertarnos en el mundo. Nuestro gobierno hará un gran esfuerzo para sintonizar con Argentina y Brasil.

-¿Cuál fue el éxito de Uruguay cuando renegoció su deuda externa? ¿Qué consejo le daría a la Argentina en esta cuestión?

-Creo que Argentina necesariamente va a llegar a un acuerdo con sus acreedores. No se ven hoy distancias insalvables. El precio de llegar a un default formal es tan grande que no se justifica las diferencias que hoy existen entre Argentina y los acreedores. Pienso que en definitiva tendrá que haber un acuerdo. Lo que está claro es que todo el tema financiero siempre termina reposando en algo psicológico que es resultancia de los hechos y de la conducta que es la confianza. Toda renegociación va a ser más exitosa o menos en función de la confianza que uno pueda generar en los acreedores. Eso le da la mayor posibilidad de regateo al Estado. La base es un programa económico creíble.

-Usted está considerado como un estadista, ¿qué otros líderes ve en este momento que pueden guiar al mundo?

-El tema más que de personas es de orientaciones, estados, rumbos, y gobiernos. Desgraciadamente en el mundo ha habido un auge de líderes populistas. Estados Unidos tiene un presidente de tono populista pero no va a transformar a EEUU en populista porque sus instituciones son fuertes pero Trump actúa de esa manera apelando a emociones y conflictos. La fuerza de China es que ha tenido una estrategia de largo plazo, desde hace 40 años que se proyecta en el mundo y ahí está la explicación de su expansión. Es la resultancia de un objetivo largamente fijado y buscado con parsimonia, consistencia y permanencia.

Los gobiernos populistas que hemos tenido y seguimos teniendo zigzaguean, van hacia un lado y hacia el otro. El año pasado tuvimos muchas incertezas en Estados Unidos, en Europa y hasta en América Latina. Si uno mira los niveles que había de jefe estado hace treinta años y los que hay hoy entonces ve muchas diferencias ya que están marcadas por ese toque populista. Los cambios de gobierno siempre tienen que implicar algunos cambios porque los énfasis cambian; lo que no debe cambiar son un conjunto de valores, principios, garantías y ciertas políticas que permiten luego lograr los resultados. La legislación sobre inversión extranjera tiene que tener estabilidad. Yo he mirado con preocupación cuando Argentina establece gravámenes para aquellos capitales que entraron en función de una ley de blanqueo que permitió niveles impositivos para radicar y nacionalizar esos capitales. Esas son las cosas que generan inestabilidad y baja la confianza. Ganar la confianza es el resultado de los años, perderla es en un instante.

-¿Cómo ve a las mujeres que comandaron los países durante a la pandemia?

-La historia nos muestra mujeres de enorme capacidad y no hoy, desde hace mucho tiempo. Por ejemplo la señora Thatcher, se podrá compartir más o menos su política, pero nadie puede dudar que fue una gran estadista. También en Inglaterra es más fácil que aparezcan esas mujeres porque su historia es de reinas (Reina Isabel como constructora del poderío naval, la Reina Ana por sus reformas y la Reina Victoria por su largo imperio). Como la monarquía permitía reinas mujeres eso hizo posible que surjan líderes femeninas. En Francia fue al revés. Realmente miro con alegría que hayan tenido éxito las mujeres que hoy están a cargo porque ratifican esa idea de liderazgo femenino. La capacidad de manejo del estado no es un atributo de los hombres.