¿Quién está en lo cierto?

Más de 7 millones de ciudadanos dominicanos, incluyendo casi medio millón en el extranjero, están convocados a las urnas para elegir el nuevo presidente que deberá tomar posesiones del cargo a mediados del mes de agosto.

Las elecciones presidenciales y congresuales en el país caribeño serán el próximo domingo 5 de Julio.

En medio de la pandemia del COVID-19, que tiene al mundo entero a la defensiva, República Dominicana, se convertirá en el primer país en elecciones presidenciales durante este periodo.  

BAJO LAS LIMITACIONES DE MOVILIDAD Y ACERCAMIENTO SOCIAL DE CANDIDATOS Y ELECTORES, HAN PASADO A JUGAR UN ROL PROTAGÓNICO LAS ENCUESTAS DE UNO Y OTRO LADO.

En medio de la confrontación de pronósticos electorales, todas las firmas encuestadoras están bajo prueba y cuestionamiento. Nadie sabe a ciencia cierta quien está en lo cierto.

El partido mayoritario de oposición (PRM) celebra que varias encuestas coloquen a su candidato Luis Abinader a punto para ganar las elecciones en la primera vuelta con más del 50%; en cambio, los del partido de gobierno (PLD) han publicado varías encuestas que colocan su candidato Gonzalo Castillo, en el primer lugar o en un empate virtual con el candidato puntero.

Pero, por otro lado, está la candidatura del expresidente Leonel Fernández con su partido Fuerza del Pueblo, un desprendimiento del partido de gobierno que, junto a varios partidos aliados, le disputa la segunda posición y el pase a una eventual segunda vuelta electoral pautada para el 26 de Julio.

La última encuesta publicada al filo de la medianoche de este sábado 27 de junio, último día para la publicación de resultados, confirma la primacía del candidato LUIS ABINADER con el 46.5% de la intención de voto; pero presenta un cuadro muy cerrado por la segunda posición entre el candidato del gobierno GONZALO CASTILLO (24.4%) y LEONEL FERNÁNDEZ (24.6 %).

Todo parece indicar que en las elecciones del próximo domingo 5 de Julio en la Republica Dominicana, estará en juego no solo la presidencia y el poder legislativo, sino también la credibilidad y prestigio de varias firmas encuestadoras.